11 de octubre de 2012

Una respuesta a la posición de PETA respecto de la explotación “feliz” o “humanitaria”




Ingrid Newkirk, de People for the ethical Treatment of Animals [PeTA], escribió un artículo respecto de la posición de PeTA en relación con la explotación “feliz.”

Ese texto dice, en parte:

«PeTA ha hecho y continuará hacienda mucha presión para reducir la suma total del sufrimiento en las industrias de la carne, lácteos y huevos –porque eso hace una gran diferencia si ustedes son un cerdo o un pollo en una granja industrial–. Detuvimos las protestas de PeTA frente a los restaurantes Burger King o McDonald cuando esas compañías concordaron con las reformas, pero eso no significa que nosotros alguna vez hayamos sugerido comer carne de Burger King o de cualquier otro lugar –porque sabemos que el sufrimiento masivo continúa en cada mordida–. Sí, es mejor pagar extra por un huevo de una gallina que tuvo una vida un poco menos espantosa que la de otra que sufrió más, pero debemos hacer lo mejor por los animales. De hecho, todavía tenemos que encontrar una granja industrial “humanitaria”, donde los animales no tengan sus rabos cortados y sus orejas marcadas dolorosamente con tajos, donde no se les corte el pico, los cuernos, o sean castrados sin anestesia, donde no se los hacine sin luz solar o aire fresco, donde sus queridos hijos no sean alejados de ellos, donde puedan tener compañía, donde no sean embarcados para un feed lot, o donde sean abatidos instantáneamente sin el trauma de la captura, o el horror del transporte o el terror de ver a otros animales asesinados antes de sufrir el mismo destino. 
PeTA promovió una vida vegana desde sus orígenes, en 1980. Nuestro lema es: “Los animales no son nuestros para comer, usar, experimentar en ellos, usar para entretenimiento o abuso de cualquier otra forma.” Con tantos libros de cocina vegana y opciones de comida disponibles y con programas como los del Physicians Committee for Responsible Medicine’s 21-Day Vegan Kickstart y nuestro ampliamente popular kit para inciarse en el veganismo, podemos todos ayudar a los animales y no perder nada. Vamos a vivir y dejar vivir, y decirles a otros que nos acompañen, recordándoles que los animales tienen emociones y necesidades exactamente como los seres humanos. 
No hay tal cosa como la carne humanitaria. Darle a los animales algunos centímetros más de espacio para vivir, simplemente no es suficiente. Los animales merecen más. Elmomentum está de nuestro lado, pero será necesario que cada uno de nosotros haga ese cambio siendo un defensor activo de los derechos animales. ¡Gracias!»
Reconozco con gratitud que Ingrid Newkirk me haya presentado al veganismo. Aunque me había hecho vegetariano en los tardíos añs 70. continuaba comiendo lácteos y huevos, creyendo que era necesario hacerlo debido a que no estaba comiendo carne, aves o peces. Ni siquiera había oído hablar del término “vegano” y no tenía conciencia de que era posible vivir una vida saludable —incluso una vida aún más saludable— sin consumir productos de origen animal. Me encontré con Ingrid de casualidad en octubre de 1982 —hace 30 años—¡y ella literalmente tiró a la basura todos los productos lácteos de mi heladera! He sido vegano desde entonces. Aprecio lo que hizo y no tengo ninguna duda de que ella está comprometida con el veganismo.

Pero PeTA cambió drásticamente desde aquellos tempranos días. Además de su incesante serie de campañas sexistas que meramente refuerzan la idea de los otros como mercancías, lo cual caracteriza tanto al sexismo como al especismo, y su posición respecto del movimiento contra las matanzas de animales sin hogar, no puede haber ninguna duda de que PeTA quedó profundamente involucrada en el movimiento de la explotación “feliz” o “humanitaria.”

PeTA da premios a varios vendedores de carne y productos animales “felices”; 

PeTA, junto a otros grupos animalistas, apoyó con entusiasmo el programa de etiquetado “Animal Compassionate” de Whole Foods;

PeTA, en el 2004, dio un premio a Temple Grandin, la diseñadora de mataderos “felices” y a lo que Grandin denomina el sistema de matanza “escalera al cielo”;

PeTA anuncia y después suspende los boycots a los usuarios institucionales de animales tales como Kentucky Fried Chicken y Burger King y elogia a aquellas compañías por su supuesta preocupación por el bienestar animal;

PeTA elogia a McDonald porque “realmente ‘lidera el camino’ en la reforma de las prácticas de quienes proveen a los lugares de comida rápida, en el tratamiento y la matanza de sus animales para producir bifes y pollos.”

Decir que esto no constituye un apoyo a la explotación “feliz” o “humanitaria”, simplemente no es correcto.

Newkirk dice:

«Detuvimos las protestas de PeTA frente a los restaurantes Burger King o McDonald cuando esas compañías concordaron con las reformas, pero eso no significa que nosotros alguna vez hayamos sugerido comer carne de Burger King o de cualquier otro lugar –porque sabemos que el sufrimiento masivo continúa en cada mordida–.»
Pero si PeTA suspende un boycot o protesta, no precisa sugerir a la gente “comer carne de Burger King o McDonalds.” Cuando PeTA anuncia que la oposición activa está finalizada, el mensaje transmitido es: quien se preocupa por los animales puede volver a frecuentar estos restaurantes.

Cuando PeTA elogia a McDonald’s, Burger King, el programa de Whole Foods “Animal Compassionate”, o Kentucky Fried Chicken, el mensaje que se envía es muy claro. No hay necesidad de decir “está bien comer una hamburguesa.” Ese mensaje está incuestionablemente implícito cuando PETA elogia a la compañía o a su programa de etiquetado.

Newkirk parece reconocer que las reformas de bienestar animal hacen muy poco para mejorar el bienestar animal.

Caracteriza los esfuerzos reformistas como algo que proporciona una “vida marginalmente menos espantosa” para los animales y que “da a los animales “algunos centímetros más de espacio para vivir.” Ciertamente, concordaría con ella ahí.

Pero entonces, ¿por qué PeTA gasta tantos de sus recursos en estas campañas para la reforma bienestarista? No son una pequeña parte del programa de PeTA. Las campañas para la reforma bienestarista de PeTA y las campañas de un solo tema son piezas centrales del programa de PeTA. De hecho, en contraste con su apoyo a la promoción del veganismo —Newkirk menciona el apoyo de su organización al 21-Day Vegan Kickstart y "nuestro popularísimo kit para comenzar a ser vegano“—, el apoyo de PeTA a la reforma del bienestar y al activismo de un solo tema es abrumador.

Varios años atrás, el vicepresidente senior de PeTA, Dan Mathews, dio una entrevista, la cual tuvo lugar en el restaurant McDonald’s. El periodista preguntò si estaba bien si pedía una hamburguesa de queso. Mathews contestó: “Pida lo que quiera,”… “La mitad de nuestros miembros son vegetarianos y la otra mitad piensa que es una buena idea.”

Si sólo la mitad de los miembros de PeTA son vegetarianos y no es necesario ser vegano, y la mitad aún come carne, lácteos y otros productos animales, entonces es fácil entender porqué PeTA se dedica a los esfuerzos que hace por esas campañas de bienestar animal. Es más fácil atender a una base de donantes “compasivos” que una de veganos. Así que ellos continuarán promoviendo las reformas bienestaristas porque es lo que quiere la mayoría de los miembros de PeTA; quieren ser capaces de consumir productos animales pero seguir pensando que son defensores de los “derechos animales.”

Hace muchos años, el fallecido defensor de los animales Henry Spira decidió que iba a trabajar con los usuarios institucionales de los animales para tratar de efectuar un cambio desde “adentro.” Una de sus campañas implicó trabajar con la industria cosmética para encontrar alternativas al uso de animales vivos para pruebas.

Otro defensor de los animales criticó a Spira:
«Él se está asociando con nuestro enemigo. Seis o siete años atrás, nosotros teníamos mucho en común. Todo lo que él hacía en esa época era colocar grava en el camino para que otros lo pavimentaran, lo cual fue crucial. Pero pienso que Henry fue engañado por la respuesta de la industria. No fue capaz de liberarse del atolladero en que se metió cuando se convirtió en mediador de la industria. La búsqueda de alternativas es un ardid bastante transparente para mantener el status quo.»
Esa defensora de los animales era Ingrid Newkirk. El año: 1989. Y las críticas que Newkirk hizo a la campaña de cosméticos de Spira en 1989, aplica directamente a estas campañas contemporáneas para tornar la cría de animales más “humanitaria”: ellas requieren que las organizaciones animales se conviertan en “mediadoras de la industria” como parte de un “ardid bastante transparente para mantener el statu quo.


6 de octubre de 2012

Medios y fines



Algunas personas dicen que no hay una diferencia real entre:

A. Alguien que defiende que debemos abolir el uso de los animales y que el medio para alcanzar ese fin es promover el veganismo como base moral y rechazar la explotación “feliz”.

B. Alguien dice que espera ver algún día el fin de todo (o de la mayor parte) uso de los animales nohumanos y que el medio para ese fin es la explotación “feliz” y la regulación del bienestar animal.

Pero eso es como decir que no hay diferencia entre:

A. Alguien que quiere la paz mundial y defiende la no violencia en nuestras relaciones con los otros como un medio para ese fin y

B. Alguien que dice que quiere la paz como objetivo pero defiende el uso de la guerra para alcanzar ese estado de paz.

Decir que las diferencias son solo cuestiones de estrategia asume que los medios no tienen que ser coherentes con los fines y que pueden incluso ser incoherentes. Así que está bien defender la utilización “feliz” de los animales nohumanos para alcanzar (supuestamente) la no-utilización; está bien defender la guerra para alcanzar la paz.

Sugiero que, dejando de lado el hecho de si el uso “feliz” lleva al fin del uso o si la guerra llevará realmente a la paz, menospreciar estas diferencias como meras cuestiones de estrategia ignora las diferencias fundamentales.

Los líderes políticos que hacen la guerra siempre alegan que quieren alcanzar una paz duradera. Estoy seguro de que muchos de esos líderes, si no la mayoría, realmente quieren la paz al final. Pero decir que no podemos distinguir a Stalin de Gandhi, en mi opinión, es equivocado.




3 de octubre de 2012

Nuestra Elección




Esto va dirigido a todos aquellos que apoyan el "Bienestar Animal":

No se trata, al contrario de lo que muchos dicen, entre elegir ayudar a los animales "ahora" o dejarles sufrir mientras intentamos aumentar el número de veganos.

Se trata de elegir de si vamos a:

A. Emplear recursos en campañas costosas que duran años y que, en el caso de que no fracasen completamente:

* resultarán en alguna reforma que se pospondrá durante otros tantos años y que nunca se llegan a implementar realmente; y

* aunque se pongan en práctica, el resultado será, en el mejor de los casos, un cambio mínimo y superficial que es equivalente a tapar un agujero en un colador de agua; y

* no hacen nada por cambiar la manera en la que pensamos acerca del estatus moral de los animales no humanos e incluso refuerzan aún más la idea de que los animales nohumanos son cosas y recursos que existen para uso de los humanos;

* tienen el efecto contraproducente de hacer sentir más cómoda a la gente acerca del consumo de animales; y

* consigue que los activistas se conviertan en aliados de los explotadores profesionales a los que apoyan,

o


B. Involucranos en el activismo educacional creativo y no-violento que promueve el veganismo como base moral, lo cual reducirá la demanda y repercutirá en favor de un cambio sobre nuestro pensamiento moral acerca de los demás animales.

Cada ápice de tiempo y de dinero que empleamos en hacer A es un recurso menos que le quitamos a B.

A y B son maneras radicalmente diferentes, y mutuamente excluyentes, de enfocar la cuestión de la ética animal.

Ni A ni B tienen efectos inmediatos; ni ayudan a los animales "ahora", y ambos implican resultados progresivos. La cuestión es cuál de las dos opciones elegimos.



1 de octubre de 2012

Derechos Animales: marginados por el “movimiento animalista”



Varios escritores han afirmado que necesitamos apoyar otros enfoques diferentes del abolicionista, porque ese enfoque fue marginalizado políticamente y fracasó.

Por ejemplo, en su libro, "Zoopolis: A Political Theory of Animal Rights", los filósofos Sue Donaldson y Will Kymlicka observan:
"Una tarea central para el movimiento es descubrir por qué la TDA [Teoría de los Derechos Animales] continúa siendo tan marginal políticamente. ¿Por qué el público en general está cada vez más abierto a las reformas bienestaristas y ecológicas, tales como la Proposición 2 o la legislación respecto de las especies amenazadas, mientras permanece implacablemente resistente a los derechos animales? Habiendo reconocido que los animales son seres vivos cuyo sufrimiento importa moralmente, ¿por qué es tan difícil dar el próximo paso y reconocer que los animales tienen el derecho moral de no ser usados como medios para fines humanos?"
Donaldson y Kymlicka afirman ser grandes simpatizantes de la perspectiva abolicionista. Pero ellos preguntan: ¿por qué esta posición continúa siendo tan marginal? 

Tendré mucho que decir respecto de este libro en una respuesta que estoy escribiendo a los profesores Kymlicka y Donaldson, así como a otros que escribieron recientemente respecto de la teoría abolicionista. Pero encuentro extraño que ellos piensen que hay algún misterio aquí.

El “movimiento animalista” está dominado por grandes grupos que promueven la reforma bienestarista y, de hecho, no miden esfuerzos para marginalizar la perspectiva abolicionista.

No es probable que el público que está preocupado por la ética animal, vaya “a dar el próximo paso”, cuando Peter Singer, el así llamado “padre del movimiento por los derechos animales,” afirma:
"Si alguien “realmente solo comiera animales que hubieran tenido una buena vida, ésa podría ser una posición ética defendible. No es mi posición, pero yo no criticaría a alguien que fuera tan concienzudo."
De acuerdo a Singer, mientras nosotros le demos una vida razonablemente agradable y una muerte relativamente agradable, ya habremos cumplido con nuestras obligaciones morales hacia los demás animales. Por ejemplo, Singer dice:
"Para evitar infligir sufrimiento a los animales ─ sin mencionar los costos medioambientales de la producción animal intensiva ─, necesitamos cortar drásticamente los productos animales que consumimos. Pero, ¿esto significa un mundo vegano? Ésa es una solución, pero no necesariamente la única. Si estuviésemos preocupados por el hecho de infligir sufrimiento más que de matar, entonces podeos también imaginar un mundo en el que la gente mayormente coma alimentos vegetales, pero, ocasionalmente, se den el lujo de comer huevos de aves criadas a campo libre, o posiblemente incluso carne de animales que viven buenas vidas bajo condiciones naturales según sus especies, y que después son matados humanitariamente en la granja." [The Vegan; otoño 2006]
Así que Singer le cuenta al público que el bienestar animal es una respuesta moralmente defendible para las cuestiones fundamentales de la ética animal. ¿Porqué alguien debería ir más lejos? ¿Porqué alguien iría más lejos?

¿Porqué deberían hacerse veganos cuando el CEO de The Humane Society de los EE.UU., Wayne Pacelle, él mismo vegano, afirma claramente que la carne “feliz” es moralmente buena? Pacelle declara:
"No pienso que nadie necesite adoptar una dieta vegetariana para hacer una diferencia. Pienso que las pequeña diferencias que hacemos ─comprar productos animales de un granjero que está criando animales de una manera apropiada y humanitaria o reducir un poco el consumo─ todo esto importa. No necesitan ir hasta el fin para tener un impacto. Algo que no quiero es que la gente se sienta paralizada, que de alguna manera tengan que acomodarse a algún régimen ortodoxo para ser para de esto. Absolutamente no. Las pequeñas decisiones que todos nosotros hacemos pueden tener enormes consecuencias."
Pueden tener un impacto comiendo carne y productos animales “de un granjero que está criando animales de una manera apropiada y humanitaria.”

Entonces la HSUS no solo está sugiriendo que los productos hechos “de una manera apropiada y humanitaria” están, de hecho, disponibles, sino que consumirlos es coherente con el tratamiento de los animales como miembros de la comunidad moral y la preocupación moral por los mismos.

Donaldson y Kymlicka observan que incluso People for the ethical Treatment of Animals [PeTA], percibida como difusora de un mensaje radical, promueve la reforma bienestarista.

Otra vez, si la gente que es percibida por el público como portavoces de los animales afirma que la reforma bienestarista es todo lo que se requiere en el plano moral, ¿porqué el público va a pensar otra cosa?

Tal como afirmé en mi libro, escrito en coautoría con el profesor Robert Garner, «The Animal Rights Debate: Abolition or Regulation?»:
"El movimiento animalista moderno nunca promovió un mensaje abolicionista vegano claro e inequívoco. Por el contrario. Casi todos los grandes grupos en EE.UU. Reino Unido y demás lugares, promueven el enfoque bienestarista, y dado que ellos incluso hablan del enfoque abolicionista vegano, lo presentan como una clase de objetivo distante y utópico. Con frecuencia rotulan al veganismo peyorativamente como “absolutista,” “fundamentalista,” o “purista” y, siguiendo a Singer, promueven ser un “omnívoro consciente” como posición moralmente defendible. 
Por favor, comprendan que no estoy diciendo que si todos los grupos animalistas cambiaran el foco y promovieran una campaña abolicionista/vegana clara e inequívoca, aboliríamos la explotación de un día para el otro o en un tiempo muy próximo. Pero, al menos, comenzaríamos el cambio de paradigma requerido, centrando la discusión en los temas correctos. El modelo bienestarista ha fracasado y continuará fracasando porque focaliza la discusión en el conjunto de temas erróneos. Y estoy sumamente en desacuerdo en que el derecho a no sufrir, sin una discusión acerca de la moralidad del uso en sí, va a llevar a algo que no sea más regulaciones bienestaristas del mismo tipo de siempre."
Entonces, en respuesta a la pregunta de los profesores Donaldson y Kymlicka, el problema no es que la perspectiva abolicionista es marginal; el problema es que la posición abolicionista ha sido activamente marginada por un movimiento animalista que consiste en grandes asociaciones de caridad pro-animales, las cuales dominan el mercado de ideas y le dicen al público que las reformas del bienestar son todo lo que precisamos.



17 de septiembre de 2012

“Animales en granjas” vs. “animales de granjas”




Varias personas me han preguntado mi opinión en cuanto al hecho de usar la expresión “animales en granjas” en lugar de “animales de granjas.”

Supongo que la primera es una buena expresión, en el sentido de que enfatiza que ellos son no-humanos a quienes se explota al ser criados en granjas, y lejos de la noción de que ellos representan un tipo de animal. No hay “animales de granja.” Solo hay animales a quienes explotamos criándolos en granjas.

El asunto es similar a decir que no deberíamos usar “animales de laboratorio” porque no hay tales animales. Solo hay animales que explotamos en un laboratorio.

Entiendo el sentido. Si bien, no pienso que sea algo particularmente importante y no pienso que hará ninguna diferencia práctica. Pero puedo apreciar de qué se trata.

Sin embargo, lo que me parece desconcertante es que muchos —!no todos!— los animalistas que usan esta expresión ─verdaderamente, muchos de aquéllos que la han  popularizado─ hablan de la carne y de los productos animales “felices.” Hablan acerca de cómo deberíamos abandonar los “peores abusos” —un concepto sin sentido cuando todo el proceso es abusivo— de las granjas industriales y movernos hacia la idílica granja “familiar”, la cual, por cierto, distrae la cuestión moral básica y es, de todos modos, solo una fantasía.

Escuché que uno de esos defensores de la explotación “feliz” decía que teníamos que ir desde tener “animales en granjas” industriales a tener “animales en granja” “familiares.”

Dado que “en granjas” se refiere a animales involucrados en el proceso de cría industrial y que, si estos animales son explotados —supuestamente— de manera más “humanitaria” en las granjas “familiares”, ellos volverían a ser de nuevo “animales en granjas.” Lo veo problemático precisamente porque sugiere que en un contexto “humanitario”, estos animales sí son un tipo de animal.

De cualquier manera, no pienso que llamarlos animales “en granjas” o “de granjas” importe demasiado.

Promover el veganismo como base moral inequívoca y dejar de promocionar la explotación “feliz” hará, sin embargo, una gran diferencia.



9 de septiembre de 2012

Nicholas Kristof: por favor, espántese. Por favor.






Una vez más, el columnista del New York Times D. Kristof nos ofrece un atisbo de cómo el espíritu liberal postmoderno batalla con la violencia y la inmoralidad de la cría de animales para comida.

Obviamente Kristof sabe que hay ahí algo equivocado. Si no pensara así, no escribiría estas columnas acerca de nuestras obligaciones morales hacia los demás animales.

De hecho, parece que el New York Times está obsesionado con el tema en general. Entre columnistas como Krisrtof y Mark Bittman, que no puede dejar de tratar de convencernos de que la explotación “feliz” de los animales es la respuesta a la pregunta básica de cómo podemos justificar moralmente el uso de los animales, y los múltiples artículos de aquellos que nos dicen que las plantas poseen “intencionalidad no-consciente”, de manera que no se llegue a la conclusión de que hay una diferencia moral entre una ensalada y un bistec, el New York Times realmente – realmente – quiere tranquilizarnos asegurándonos que está bien continuar haciendo algo que todos nosotros sabemos que está mal.

La última contribución a la literatura del “no se preocupe, coma feliz” es un ensayo titulado "Where Cows Are Happy and Food Is Healthy" ["Donde las vacas son felices y la comida es saludable"].

En este texto, Kristoff nos cuenta acerca de Bob Bansen, "un amigote de enseñanza media" de Kristof. Bob es un productor de leche "que le pone nombre a sus 230 vacas lecheras, junto con sus 200 vaquillas y becerros, y los ama como si fueran hijos." Kristof nos dice:
«"Todo el tiempo que lo conocí, Bob tuvo nombres para cada una de sus "chicas", como él llama a sus vacas. Camine por el pasto con él, y él se las presentará.»
Bob "ha descubierto la manera de ganarse la vida explotando una granja que es eficiente, pero que también tiene alma." Puede tener corazón y obtener beneficios de la explotación de sus “chicos.” De hecho, las vacas "felices" son más productivas: 
Hoy, muchas vacas en Estados Unidos viven sus vidas en grandes establos lecheros, comiendo granos y heno y bombeando leche. Pero es cada vez mayor la evidencia de que a las vacas no les va bien cuando son encerradas, por lo que ahora muchos tambos están volviendo al enfoque tradicional que envía a las vacas a pastar en el campo.

"El pasto hace maravillas en la salud de la vaca", dijo Bob. "Hay mucha evidencia de que son mucho más felices estando afuera. Usted puede alargar muchísimo sus vidas manteniéndolas fuera del concreto, por lo que la tendencia es hacerlo de esa manera. "
¿Es un revenido sentimentalismo que los granjeros quieran que sus vacas sean felices? Un hombre de negocios, ¿no preocuparse solamente por sus ganancias?

Bob frunció el ceño. "Para la productividad, es importante contar con vacas felices", dijo. "Si la salud y la satisfacción de una vaca están maximizadas, ella es rentable. Yo realmente no administro tanto mi granja desde un punto de vista fiscal como desde el punto de vista de la vaca, porque sé que, si cuido de aquellas vacas, el lucro se cuidará por sí mismo.”

Pero Nicholas, ¿las vacas mueren de vejez?

No, aparentemente no:
«Cuando las vacas envejecen y la producción de leche declina, los granjeros las matan. Bob siempre ha encontrado dura esa parte de la producción lechera, así que, cada vez más, utiliza las vacas más viejas para amamantar a los novillos. De esta manera las vacas viejas generan ingresos para cubrir sus gastos y su día del juicio final se puede posponer ─indefinidamente, en el caso de sus vacas favoritas
Provoqué a Bob acerca de si dirigiría una casa de retiro para bovinos, y sonrió sin pedir disculpas.

"Me siento bien al respecto", dijo simplemente. "Las vacas me sustentan tanto como yo las sustento, por lo que es fácil quedar ligado a ellas. Quiero trabajar duro para ellas porque han cuidado muy bien de mí. "»
Kristof concluye:
«No necesitamos espantarnos al contemplar de dónde viene nuestra comida.
La próxima vez que beba un vaso de leche Organic Valley, podría haber venido de una de las vacas de Bob. Si es así, usted puede apostar que era una vaca feliz. Y tiene un nombre.  
Todo el mundo tranquilo. Por favor. No se espanten. Tengan la seguridad de que se puede explotar con "compasión". Sí, estos dulces animales encontrarán su "día del juicio final", cuando serán sacrificados. Pero ellos estaban "felices". Beba esa leche. Es bueno para ti y para los “hijos” de Bob."»

Me pregunto si Kristof tiene algunas imágenes de cómo las “chicas” felices de Bob están en el “día del juicio final.”

Pero la profunda esquizofrenia moral de la posición Kristof se resume en una frase: "Y esto tiene un nombre." "Esto" tiene un nombre. "Esto". A pesar de la confusa preocupación de Kristof, la conclusión es que estos animales son cosas.

Y ese es todo el problema en pocas palabras. Para Kristof y otros bienestaristas, y esto incluye a casi todas los grandes organizaciones de "protección animal" en este país, los animales son cosas. Ellos no son personas no humanas. Ellos no son miembros de la comunidad moral. Está bien para explotarlos con tal de que los torturemos menos de lo que serían torturados en una situación alternativa; con tal de los enviemos al matadero con un nombre.

Y antes de que me lleguen los habituales emails enojados de los bienestaristas que piden alguna versión de: "¿Pero la granja de Bob no es mejor que una granja de productos lácteos convencionales?", permítanme ser claro: Es peor imponer 10 unidades de sufrimiento que 5 unidades de sufrimiento. Pero tenemos que justificar ambas. Y no podemos justificar ninguna de ellas si el único motivo ofrecido es el placer que obtenemos con el consumo de leche.

Si el principio de que el sufrimiento innecesario es erróneo (un principio que todos, incluso los Kristofs de este mundo, pretende aceptar) significa algo, debe significar que el placer no puede ser una justificación suficiente para imponer dolor y sufrimiento a los animales. Debe haber una compulsión; una necesidad. No cabe coacción aquí. Es sólo la tragedia de los que están optando por hacer algo que saben que es moralmente injustificable y se involucran en un pensamiento obviamente frívolo disfrazado de pensamiento progresista. Nada más.

Con frecuencia escucho a los animalistas quejarse respecto de la gente que dice: "No me digas de dónde viene mi comida." Aunque entiendo cuán frustrante es oír eso, prefiero esas personas antes que los Kristof, Safran-Foer, Bittman, y todos los de la comunidad de "protección animal" que impulsan este "consumo compasivo" sin sentido y nos dicen que podemos saber de dónde viene y lo que está involucrado y que todo eso está bien de todos modos. No tenemos que "espantarnos.” 

Y si alguien duda de que este enfoque "feliz" de la explotación es contraproducente, precisamente porque refuerza de forma explícita la idea de que no tenemos que "espantarnos" cuando comemos ese pedazo de carne o bebemos ese vaso de leche, entonces le sugiero que no está pensando con claridad. El ensayo de Kristof es un ejemplo perfecto del problema. 

Espántense. Por favor, por el bien de todo lo decente en el mundo, por el bien de la no-violencia, por el bien de la justicia básica, por el bien de las "chicas" de Bob que serán enviadas a su "día del juicio final:" Por favor, por favor, espántense. 

*****

Si no son veganos, por favor háganse veganos. El veganismo es acerca de la no violencia. Primero y principal, es acerca de la no violencia hacia otro ser sintiente. Pero es también respecto de la no violencia hacia la tierra y hacia ustedes mismos.

7 de septiembre de 2012

Una invitación al profesor McWilliams






James McWilliams, profesor de historia en la Texas State University y autor de "Just Food: Where Locavores Get It Wrong and How We Can Truly Eat Responsibly", tiene un provocador ensayo en Slate.com: Vegan Feud. El subtítulo de su ensayo es : “Los activistas por los derechos animales lograrían mucho más si dejaran de atacar a la Humane Society.”

McWilliams dice:
«Ningún escritor hace más elocuente el caso abolicionista que el filósofo Gary Francione. En su libro Animals as Persons y Rain Without Thunder, Francione, que es también abogado, argumenta con fuerza que la única postura éticamente coherente para los humanos respecto de los animales es la total eliminación de toda la propiedad animal. Esta posición lo lleva a atacar a cada momento a la HSUS. Cuando, el año pasado, la HSUS acordó trabajar con United Egg Producers para legislar jaulas más grandes para los pollos, Francione respondió: 
"Eso es simplemente tonto. Las jaulas ´enriquecidas´ implican gallinas torturadas. Punto. La tortura puede ser ligeramente ´mejor´ tanto como las torturas sobre tablas de agua acolchadas pueden ser ligeramente ´mejores´ que otras torturas. Pero seamos claros: las gallinas seguirán siendo torturadas. Y seguirán terminando en un matadero."
La lógica de Francione es contundente, pero es poco probable que su mensaje extremo resuene ampliamente en una población que es vegana sólo en un 1,4 por ciento. Según la psicóloga social y, desde hace mucho tiempo vegana, Melanie Joy, el enfoque abolicionista podría atraer muchos más seguidores si reconociera, como HSUS hace, que la mayoría de la gente va a aceptar el veganismo por su cuenta .... está pidiendo un cambio profundo en la conciencia que las personas sólo hacen cuando están personalmente dispuestas a hacerlo así.»
Como su subtítulo establece, McWilliams piensa que los abolicionistas no deberían criticar a la HSUS. Ésta no es una de las veces que concuerdo con McWilliams (¡excepto en que sí concuerdo en que mi lógica es “contundente”) 

Así que publiqué un comentario en Slate.com:
Estimado James: 
Como podría esperar, estoy en desacuerdo con este ensayo, tanto en el terreno teórico como en el práctico. Tengo algunos comentarios breves y una invitación. 
Como prefacio, sin embargo, permítame ser claro en cuanto a que yo no tenía ninguna participación o lo que sea en el evento que usted describe en la Conferencia Nacional de Derechos Animales, aparte de haber elaborado algunas ideas durante los pasados 20 años o más o menos que esos y otros “abolicionistas” muy generosamente toman prestadas y luego regurgitan, con frecuencia erróneamente. No lo digo sólo porque su ensayo podría ser malinterpretado para decir que yo estaba involucrado, lo cual no es cierto, sino porque hay que tener cuidado de no describir la situación en general basándose en lo que fuera que estas personas aparentemente presentaron en ese evento. 
Mis comentarios: La postura del bienestar animal explícitamente acepta que la vida animal per se no tiene ningún valor moral y que nosotros no dañamos a los animales si los matamos sin dolor. Ésa es la posición de Bentham; es la posición de Singer; es la posición que la mayoría de las grandes organizaciones aceptan. En efecto, es precisamente esa posición que permite a PeTA matar los animales sanos que tiene en su refugio de Norfolk y defender que está bien que otros refugios maten animales. Esta posición, en mi opinión, es problemática por una serie de ciertas razones morales fundamentales. 
Más aún, usted acepta acríticamente que las reformas del bienestar animal de verdad proveen de mejoras significativas para el bienestar animal. Estoy en desacuerdo. En el mejor de los casos, las reformas son análogas a las tablas de agua acolchadas en Guantánamo. Note que dije “en el mejor de los casos.” La mayoría de las veces, las reformas hacen incluso menos aún. 
Desde un punto de vista económico, la mayoría de esas reformas de hecho incrementan la eficiencia de la producción. Por ejemplo, usted cita la campaña de la HSUS contra las jaulas de gestación. Demos un vistazo a la propia literatura de la HSUS, la cual, después de examinar la investigación agrícola, establece: “La productividad de las cerdas es mayor en alojamientos grupales que en jaulas individuales, como resultado de la disminución de los índices de lesiones y enfermedad, un primer celo más temprano, un retorno más rápido del celo luego del servicio, una más baja incidencia de muertes de recién nacidos, y un tiempo de parto más corto. Los alojamientos grupales empleando ESF son particularmente rentables.” Además, “la conversión de las jaulas de gestación en alojamientos grupales con ESF reduce ligeramente los costos de producción e incrementa la productividad.” 
Así que ¿por qué la industria pelea? Porque todo eso es parte de la relación simbiótica que existe entre la industria y esos grandes grupos. Los grupos animalistas identifican prácticas que son económicamente vulnerables; la industria resiste; el drama sobreviene; la industria acuerda eventualmente hacer lo que es de menos importancia y posiblemente incluso cambios financieros beneficiosos; los grupos animalistas declaran victoria y recaudan fondos; la industria, elogiada por los grupos, le asegura al público que realmente ellos “se preocupan” por los animales. El público se siente “compasivo” y continúa consumiendo animales. 
Usted argumenta que el punto de vista de Joy es “pedir por un cambio profundo en la conciencia que las personas sólo pueden hacer cuando ellas personalmente están listas para hacer.” ¿Alguien lo sugirió de otra manera? El tema no es si es una cuestión de elección moral. Por supuesto que lo es. El tema es si vamos a sostener que la gente debe hacer esa elección moral o reafirmarles que pueden descartar sus obligaciones morales comiendo productos animales “felices” y consumiendo “compasivamente,” con todo lo que implica, tanto en lo teórico como en lo práctico. 
En general, encuentro desconcertante que piense que vamos a hacer que la gente sea más receptiva al mensaje vegano decidiendo, junto con Joy, Cooney y otros que el público simplemente no está listo para oir un argumento serio respecto de ética animal. Estoy en desacuerdo. Pienso que la mayoría de la gente puede entender muy bien los argumentos. 
El problema es que los grupos de bienestar animal simplemente no quieren que esa discusión tenga lugar. Desde hace muchos años hasta hoy han hecho todo lo posible por sofocarla. En efecto, usted parece pensar que este tema es reciente. No lo es. Ha sido un tema candente desde los tempranos 90’. Reconozco que algunos defensores tienen interés en que aparezca como nuevo. No lo es.  
Mi invitación: Como los dos somos académicos y tratamos de mirar el "panorama general", creo que deberíamos hablar de estos temas. Tengo un podcast que hago en conexión con mi sitio web [www. abolitionistapproach.com] y me gustaría invitarlo cordialmente a unirse a mí para duscutir estos temas. 
Saludos cordiales,
Gary  
Gary L. Francione ; Professor, Rutgers University 

Espero que el professor McWilliams disfrutará discutiendo y debatiendo estos temas. Pronto habrá más información.

20 de agosto de 2012

Sólo Importa La Sintiencia



"Animales que son casi humanos" es parte de un programa de psicología en línea, ofrece un ejemplo perfecto de reafirmación de una noción gravemente problemática, cual es la de que las capacidades cognitivas que moralmente importan son las similares a las humanas —y no sólo la sintiencia o conciencia sensitiva. 

En la medida en que vinculamos el estatus moral de los animales con características más allá de la sintiencia, mantenemos la arrogancia humanocéntrica que es el especismo. Decir que quienes importan son los animales “como nosotros” se asemeja a decir que los humanos que tienen piel clara importan más que los humanos que tienen piel oscura.

No es una cuestión de cuán “inteligentes” son los animales o si tienen capacidades mentales a las que reconocemos como parecidas a las nuestras. Si son sintientes, ésa es la única característica que necesitan para que nosotros tengamos el deber moral de no usarlos como nuestros recursos. 

El “movimiento animalista”, el cual, además de su promoción de la explotación “feliz”, sigue teniendo una obsesión con los grandes simios no humanos, los animales marinos, los elefantes, etc., está atascado en el especismo. Este enfoque es gravemente problemático, al menos por dos razones:
1. Ignora que las características cognitivas más allá de la sintiencia son moralmente irrelevantes para determinar si usamos un ser exclusivamente como un recurso humano. Comprendo esto en el contexto humano. Es decir, ser “inteligente” puede importar para algunos propósitos, tales como si le damos a alguien una beca, pero es completamente irrelevante en cuanto a si usamos a alguien como un donante forzado de órganos, como un sujeto sin consentimiento informado en un experimento biomédico. Debemos comprender esto también en el contexto de los animales nohumanos. 
2. Establece un estándar en cuanto a que los otros animales, por mucho que sean “como nosotros,” nunca pueden ganar. Por ejemplo, nosotros hemos sabido durante mucho tiempo que los grandes simios no humanos son muy parecidos a los humanos de muchísimas maneras, pero continuamos explotándolos. Por mucho que los animales sean “como nosotros,” ellos nunca son suficientemente “como nosotros” como para traducirlo en una obligación de nuestra parte de cesar de explotarlos.

Lo que llamo el enfoque de las “mentes similares” implica un juego que los animales no humanos nunca pueden ganar. Ellos nunca serán suficientemente “como nosotros.”

Para terminar: centrarse en la sintiencia ¿establece en sí mismo una jerarquía de la sintiencia sobre la no-sintiencia? No, porque la sintiencia es una característica necesaria tanto como suficiente para que un ser tenga intereses [preferencias, deseos o intenciones] en primer lugar. Una roca no es sintiente; no hay ninguna clase de mente que prefiera, desee o quiera algo. Una planta está viva, pero no tiene ninguna clase de mente que prefiera, desee o quiera algo.

Es interesante notar que el mismo “movimiento animalista” perpetúa la noción de que a los pollos, el animal más explotado en términos de puros números, le faltan todas esas características cognitivas “especiales”, y pueden seguir siendo utilizados por los humanos como un recurso si lo hacen “humanitariamente.”

Y aunque la lista de los siete animales de la que aquí se habla, incluye a otros animales además de los que los defensores de animales usualmente fetichizan, continúa aún excluyendo a los pollos y a nuestro recurso principal de vacas-lecheras. Qué conveniente.



31 de julio de 2012

“Mascotas”: los problemas inherentes a la domesticación




En la práctica, simplemente no hay modo de tener una institución de propiedad de “mascotas” que sea consecuente con una teoría sensata de derechos animales. Las “mascotas” son una propiedad y, como tal, su valor será en definitiva cuestión de lo que sus “dueños” decidan.

Pero ustedes podrían preguntar: “¿Y qué si fuera posible? Si, como una cuestión hipotética, cambiamos el estatus legal de perros y gatos, de manera que no sean más propiedades y tengan un estatus legal más cercano al de los niños humanos, ¿estaría moralmente justificada nuestra continua producción de perros y gatos, y otros no-humanos, y nuestra tenencia de “mascotas”?

Mi respuesta a esta cuestión puramente hipotética es “no.” No podemos justificar la perpetuación de la domesticación para el propósito de tener “mascotas.”

Los animales domesticados dependen de nosotros para todo lo que es importante en sus vidas: cuándo y dónde comen o beben, cuándo y dónde duermen o hacen sus necesidades, si reciben algún afecto o si hacen ejercicio, etc. Aunque uno pueda decir lo mismo de los niños humanos, una cantidad abrumadora de niños humanos maduran y se convierten en seres autónomos, independientes.

Los animales domésticos no son parte real o total ni de nuestro mundo ni del mundo no humano. Ellos existen para siempre en un infierno de vulnerabilidad, dependientes de nosotros para todo y a riesgo de ser dañados por un entorno que en realidad no entienden. Los hemos criado para ser obedientes y serviles, o para poseer características que son, de hecho, perjudiciales para ellos pero agradables para nosotros. Podemos hacerlos felices en un sentido, pero la relación no puede ser "natural" o "normal". Ellos no son pertenecen a nuestro mundo, independientemente de lo bien que los tratemos.

No podemos justificar dicha institución aunque se vea muy diferente de la situación que tiene actualmente. Mi pareja y yo vivimos con cinco perros rescatados, incluidos los perros que tenían problemas de salud cuando los habíamos adoptado. Los queremos mucho y hacemos un gran esfuerzo para brindarles el mejor cuidado y tratamiento. Y antes de que alguien pregunte, ¡los siete somos veganos! Probablemente no hay dos personas en el planeta que disfruten de vivir con los perros más que nosotros.

Y ambos alentamos que todos los que puedan adopten o cuiden tantos animales —de cualquier especie— como puedan tener en forma responsable.

Pero si quedaran dos perros en el universo, y dependiera de nosotros en cuanto a si se les permitiera criar para que pudiéramos seguir viviendo con perros, e incluso si pudiéramos garantizar que todos los perros tendrían hogares tan cariñosos como la que nosotros les proporcionamos, no dudaría ni un segundo en llevar a su fin toda la institución de la propiedad de la "mascota.”

Consideramos a los perros que conviven con nosotros como refugiados de todo tipo, y aunque nos gusta cuidar de ellos, es evidente que los seres humanos no tienen que seguir trayendo a estas criaturas a un mundo en el que simplemente no encajan.

Comprendo que muchas personas estarán desconcertadas con mi argumento respecto de los problemas inherentes a la domesticación. Pero eso es porque vivimos en un mundo en el que matamos y comemos 56 mil millones de animales por año —sin contar a los peces— y donde nuestra mejor justificación para tal práctica es que nos gusta el sabor de los cuerpos animales y de sus productos. La mayoría de los que están leyendo esto ahora probablemente no son veganos. Mientras piensen que es aceptable matar y comer animales, el argumento más abstracto respecto de la domesticación de los animales que se usan como “mascotas” probablemente no repercutirá en ustedes. Lo comprendo.

Así que tomen unos pocos minutes para leer algunos de los muchos otros ensayos en este sitio que discuten el veganismo, tales como:
Y entonces reconsideren el tema de las “mascotas.” También trato el tema de las “mascotas” en: Comentario Nº 2: "Mascotas"

**********

Si no son veganos, por favor háganse veganos. El veganismo es acerca de la no violencia. Primero y principal, es acerca de la noviolencia hacia otro ser sintiente. Pero es también respecto de la noviolencia hacia la tierra y hacia ustedes mismos.


23 de julio de 2012

Veganismo y noviolencia




Si el principio de la no-violencia significa alguna cosa, significa que ustedes no pueden justificar su participación en ninguna matanza y ningún sufrimiento por razones transparentemente frívolas tales como el placer, la diversión o la conveniencia. Y hacer “con compasión” algo que no es moralmente justificable, no cambia el hecho de que es moralmente injustificable.

Cuando deciden lo que quieren comer, vestir o usar, no están actuando bajo ninguna clase de compulsión. Simplemente se dejan llevar por el placer del paladar, el sentido de la moda, etc… o permitiendo que lo que es conveniente prevalezca por encima de los intereses de otro ser sintiente.

Así que si abrazan la no-violencia pero no son veganos, necesitan pensar respecto de lo que, incuestionablemente, sería una grave falta de coherencia.


14 de julio de 2012

Animales atropellados en la carretera, huevos abandonados y comida encontrada en la basura




Con frecuencia  me preguntan si es “vegano” comer animales que murieron atropellados en la carretera, huevos abandonados de gallinas que son mantenidas como compañeras, o productos animales que encontraron en un contenedor de basura.

La respuesta breve: no.

La explicacion: aunque esas actividades no contribuyan directamente para la demanda de productos animales, son profundamente problemáticas en cuanto a una cuestión simbólica. Refuerzan la idea de que los productos animales son cosas para consumir; refuerzan la idea de que los animales son cosas, que son recursos humanos; refuerzan la práctica social de consumir animales; refuerzan la demanda incluso si no contribuyen directamente a ella.

¿Pero y qué si nadie ve que están haciendo esas cosas? En ese caso, no están involucrados en ninguna actividad que simboliza nada para nadie porque ninguno la observa o sabe de la misma. No están reforzando la demanda.

Pero ustedes están observando; ustedes saben de eso. Ustedes están participando en el acto de consumir animales; un ritual que no tiene ningún significado aparte de la celebración especista de que los animales son cosas para ser explotadas.

Ser vegano significa que rechazan la idea de que los animales son cosas para que nosotros consumamos. No son mercancías; no son recursos.

Ellos no son comida; no lo son más que un brazo humano que pudieran encontrar en el contenedor de basura.

Nunca pensaríamos en comer a un humano. Los humanos son personas morales. No comemos personas. Pero lo no humanos son personas también. Ellos tienen valor moral. Sus cuerpos y los productos hechos con ellos no son cosas para comer, incluso si los encontramos muertos en la carretera o en un contenedor de basura, o incluso si abandonan sus huevos.



12 de julio de 2012

Sintiencia





Un ser sintiente es un ser que percibe de manera consciente; un ser que tiene intereses; o sea, un ser que prefiere, desea o quiere. Esos intereses no tienen que parecerse a los intereses humanos. Si un ser tiene algún tipo de mente que pueda experimentar frustración o satisfacción o cualquier otro interés que un ser tenga, entonces es un ser sintiente.

Estamos involucrados en un pensamiento especista cuando afirmamos que un ser debe tener una mente similar a la humana para valer moralmente. Es decir, es especista afirmar que un ser debe tener un sentido reflexivo de autoconsciencia, o pensamiento conceptual o la habilidad general de experimentar la vida en el sentido que los humanos lo hacemos para tener el derecho moral a no ser usado como un recurso. Dado que hay alguien ahí que es subjetivamente consciente y que, de esa propia manera, se preocupa por lo que le pasa a él o a ella, eso es todo lo necesario para tener el derecho moral a no ser usado como un recurso.

¿Hay incertidumbre en cuanto a dónde está la línea entre sintiente y no-sintiente? Por supuesto. Sin embargo, es claro más allá de toda duda que todos los animales que rutinariamente explotamos —los peces, vacas, ovejas, cabras, pollos y otras aves, langostas,..., son sintientes. Así que sabemos todo lo que necesitamos saber para tomar la decisión moral de dejar de comer, vestir o usar a esos animales.

¿Podemos decir con la mayor certeza posible en algún sentido empírico que las plantas son no-sintientes? Sí, por supuesto. Las plantas están vivas; las plantas reaccionan a los estímulos. Pero las plantas no responden a través de algún proceso consciente. Es decir, no hay razón alguna para creer que las plantas tienen algún tipo de mente que se preocupa acerca de lo que le pasa a la planta.

La gente con frecuencia dice que yo considero a los insectos como no-sintientes. Eso no es exacto. No estoy seguro de si los insectos son sintientes. Prefiero equivocarme por el lado de la sintiencia y no matarlos intencionalmente. De hecho, soy cauteloso cuando camino para no matarlos o injuriarlos. No sé si las almejas u otros moluscos son sintientes aunque prefiero equivocarme a favor de la sintiencia y no comer o comprar productos hechos con ellos.




Pero repito: no saber dónde trazar la línea no significa que ahora mismo no sepamos lo suficiente para estar absolutamente seguros de que tenemos una obligación moral de no comer, vestir o usar animales y de que el veganismo debe ser la base moral de un movimiento que intenta conseguir justicia para los animales no humanos.

Posdata del 13 de julio de 2012:

Algunas personas me escribieron en el día de ayer para preguntarme si considero que comer almejas es vegano. Estas cuestiones estaban motivadas por el vídeo que enlacé más arriba.

No, yo no considero que consumir a estos no-humanos sea coherente con ser vegano.

En el caso de las plantas, podemos estar tan seguros de que no son sintientes más de lo que podemos estar seguros de cualquier otra cosa. La cuestión de la sintiencia en el caso de almejas, ostras,..., no es segura, y, por tanto me parece de sentido común adoptar el prespuesto en favor de su sintiencia y en contra de su explotación. Hay otros moluscos [cefalópodos, tales como los calamares y los pulpos] que son neurológicamente más desarrollados y parece claro que son sintientes. Así que considero que lo razonable sería presuponer la sintiencia en ostras, almejas, y todos los moluscos —incluyendo a los caracoles— y no comerlos ni explotarlos de ninguna manera como recursos para los humanos.

El legado de Lennox






Ayer, 11 de Julio de 2012, Lennox, presuntamente un pit bull, fue asesinado por el Concejo de Belfast, en Irlanda. Los pit bulls son ilegales en Irlanda del Norte. Se había hecho una campaña internacional para salvar a Lennox y hay ahora una indignación internacional por su muerte.

Y así debe ser.

Sólo por ignorancia se considera a los pit bulls como un tipo de perro feroz. Cualquiera que sepa algo de pit bulls sabe que son perros dulces y amorosos, cuyo papel histórico ha sido el de trabajar como niñeras no humanas de niños humanos. ¿Son feroces algunos pit bulls? Sí, los que están preparados para ser feroces por los seres humanos. Y a partir de lo que he leído, la afirmación de las autoridades de Belfast de que Lennox era feroz, o que era "necesario" matarlo en algún sentido, no fue apoyada por la evidencia.

Pero la historia de Lennox tiene un significado más profundo. Hubo una indignación internacional en esta cuestión porque no había ninguna justificación para matar a Lennox. El Concejo de Belfast actuó erróneamente.

¿Pero qué respecto de los aproximadamente 150 millones de animales no humanos —sin contar a los peces— que son asesinados hoy para comida?

Cada uno de esos animales es tan inocente y vulnerable como lo fue Lennox. Y no hay justificación para el sufrimiento y la muerte que les imponemos. Matamos y comemos animales porque tienen buen sabor; actuamos por costumbre para satisfacer el placer de nuestro paladar. Nada más.

Muchos de aquellos que protestan por la muerte de Lennox y objetan las acciones del Concejo de Belfast están haciendo exactamente lo que hizo el Concejo en el caso de Lennox: están decidiendo quien vive y quien muere.

La indignación moral en todo el mundo respecto de esta injusticia muestra que muchos de nosotros tenemos preocupación moral respecto de los no humanos.

Si pudiéramos encender la chispa moral y generalizar esa preocupación moral, de manera que todos aquellos que sintieron malestar por la muerte de Lennox pudieran llegar a estar igualmente indignados por la muerte de los miles de millones de animales matados anualmente para comida, tendríamos un movimiento por los derechos animales.

El patético movimiento “de la carne feliz”, “el consumo compasivo” que existe al presente, no tiene nada que ver con los derechos animales; tiene que ver con hacer que los humanos se sientan mejor respecto del consumo de no humanos.

A Lennox lo mataron injustamente. Eso estuvo mal. Quienes objetan lo que le pasó a Lennox deberían reconocer que continuar consumiendo animales no nos hace diferentes del Concejo de Belfast.

Si no son veganos, por favor háganse veganos. Y eduquen a otros, de maneras creativas y no violentas, acerca de cómo el veganismo es la única respuesta al reconocimiento de que los animales importan moralmente.

Y si tienen la posibilidad de adoptar a un animal sin hogar de cualquier especie, por favor háganlo. Si adoptan, consideren a un pit bull o mezcla con pet bull. ¡Son perros maravillosos!

Dejemos que el legado de Lennox sea la elevación de nuestra consciencia por todos los no-humanos.

Posdata del 16 de julio de 2012

Algunos animalistas están convocando un boicot al turismo de Irlanda del Norte en respuesta por la muerte de Lennox. Esto demuestra la confusión en la que viven tantos animalistas. Primero, ¿por qué Irlanda del Norte? Nueva York matar a más pitbulls en un día que todos aquellos que habrán matado en Irlanda del Norte durante años. Segundo, millones de animales son matados cada minuto de cada día en todas partes alrededor del mundo. Pero la respuesta de estos animalistas consiste en realizar un boicot enfocado en un perro y que no hace mención de los otros millones de animales ni conecta ambas injusticias. El veganismo no es mencionado.

3 de julio de 2012

Un intercambio en Facebook sobre la religión y los animales



Alguien preguntó:
¿La biblia no nos informa que los animales son proveídos por su dios para el uso del hombre, y el Corán y las escrituras judías no ordenan cómo y cuáles animales deben ser matados para consumo humano? Fuera de los actos de crueldad gratuita y pasando por alto los derechos de los animales, me parece que la biblia cristiana en parte defiende el bienestar animal, pero ciertamente no defiende un enfoque abolicionista  —¿cómo esto no podría fomentar el especismo?
Le contesté:

Tengo varias respuestas:

Primero, a menos que yo crea que los libros sagrados de una religión son la palabra literal recibida de Dios, los textos religiosos deberían ser vistos como tratados espirituales en sus contextos históricos. Lo que se valora como principio central de una religión puede evolucionar —y usualmente lo hace— a través de cambios en los contextos históricos. En cualquier caso, uno puede ser teísta y, verdaderamente, un Cristiano, considerando a la Biblia nada más que como un documento que se desarrolló históricamente y se dirigió a varios asuntos, muchos de los cuales no tenían nada que ver con la teología y sí todo que ver con el poder y el control del que son parte todas las instituciones, sean iglesias o corporaciones o gobiernos.

Segundo, vayan a leer el Génesis, el primer libro del Antiguo Testamento. En la historia original de la creación, cualquiera, incluso los animales, eran veganos. Es completamente claro que los humanos no comían animales y que los animales no se comían unos a otros. Fue sólo después de quebrarse el pacto entre los humanos y Dios que se comenzó a comer animales. Hasta donde leí, el veganismo fue la posición ideal y es la posición hacia la cual los humanos deberían trabajar —una situación donde habrá paz, ninguna matanza, y donde incluso el león yacerá con el cordero y el león comerá paja.

Tercero, el especismo, sea en la forma de una doctrina religiosa o secular, promueve el especismo. La idea de que la religión tiene una esquina en el mercado especista es simplemente errónea. ¿Se usaron las religiones para apoyar el especismo? Sí. ¿Se usaron las instituciones seculares, tales como el paradigma humanístico de la Ilustración, para apoyar el especismo? Sí. ¿La corriente principal de la ciencia es especista? Por supuesto. Ninguna de esas instituciones son inherentemente especistas —o racistas o sexistas u homofóbicas. Pero esas instituciones están todas dominadas y moldeadas por personas que son especistas —y sexistas, racistas y homofóbicas.

Cuarto, lo que encuentro problemático es que gran parte de la discusión en cuanto a este tema toma la forma de personas que se declaran “ateas” porque no les gusta el Papa, o porque la Iglesia Católica facilitó y encubrió la pedofilia, o porque algunos Cristianos Fundamentalistas o musulmanes son personas desagradables, odiosas, etc. Todas esas cosas pueden ser ciertas pero no tienen nada que ver con el tema de si Dios existe o si hay una dimensión espiritual del universo.

Muchos defensores de los animales se auto-identifican como “ateos” pero muchas de esas mismas personas también adoptan creencias espirituales y algunas incluso tienen creencias teístas. Lo que quieren decir con “ateo” es que rechazan las religiones tradicionales organizadas.

Quinto, el Nuevo Ateísmo que es popular entre muchas personas, particularmente los jóvenes, está siendo pregonado por un grupo de políticos reaccionarios, incluyendo Richard Dawkins, Sam Harris y Chris Hitchens. Noam Chomsky se refiere a estas personas como “fanáticos” ¿Por qué? Porque promueven la idea de que los problemas del mundo son causados por la religión más que por los factores geopolíticos y económicos en juego. En otras palabras, quieren que ustedes piensen que los problemas del Medio Oriente, por ejemplo, están relacionados con el Islam en vez de con el petróleo o el imperialismo occidental. Estos Nuevos Ateos tratan de proporcionar una base “científica” para el Nuevo Orden Mundial. Si se consideran a sí mismos como personas políticamente progresivas, piensen dos veces respecto de si quieren identificarse ustedes mismos con estos pensadores reaccionarios.

Por favor, observen: No estoy diciendo que el ateísmo está mal porque Dawkins, Harris y Hitchens son reaccionarios políticos. Sólo estoy diciendo que la gente que está interesada en el pensamiento crítico, racional y progresivo debería tener cuidado antes de pasarse a las filas del Nuevo Ateísmo.

Sexto, reitero: los argumentos por los derechos de los animales que desarrollé durante los pasados 30 años, que son muy diferente de las posiciones desarrolladas por Peter Singer y Tom Regan, se sustentan en la lógica y la racionalidad. Punto. Cualquiera que afirme otra cosa no conoce mi trabajo o lo está tergiversando deliberadamente. Mi trabajo habla por sí mismo: la lógica y la racionalidad son absolutamente esenciales.

Pero la lógica y la racionalidad no pueden proporcionar el cuadro completo.

Para que la gente traduzca la lógica y la racionalidad de la posición abolicionista en un cambio importante en sus propias vidas —hacerse veganos— y aboguen para que otras personas efectúen cambios en sus vidas, es necesario que la gente deba considerar a los animales como poseedores de valor moral. Ellos deben tener un impulso moral en relación a los animales. Ellos deben “ver” a los animales, o al menos algunos animales, como miembros de la comunidad moral. No es necesariamente una cuestión de “gusto por” o de “amor” por los animales; es una cuestión de considerarlos como miembros de la comunidad moral. Es cuestión de tener la motivación para actuar correctamente cuando se trata de animales. Si la gente tiene esta preocupación o impulso moral al menos en relación a algunos animales —y las buenas noticias es que muchas personas lo tienen—, creo que el abordaje lógico que desarrollé puede guiarlos para ver que todos los seres sintientes son miembros de la comunidad moral y que deberíamos abolir, y no regular, la explotación animal.

Si la gente rechaza la idea de que los animales son miembros de la comunidad moral, entonces la lógica y la racionalidad no van a llegar muy lejos. Déjenme decirlo de esta manera: ustedes piensan que las brutales peleas de perros de Michael Vick están mal, yo puedo, a través del argumento lógico, racional, lograr que vean que cualquier no-vegano está en un lugar similar al de Michael Vick. Si ustedes piensan que las peleas de perros de Vick son estupendas y maravillosas, no voy a llegar muy lejos con ustedes.

Ese impulso moral que debe estar presente para trabajar con los argumentos lógicos y racionales puede venir de cualquier fuente —puede venir de fuentes teísta [por ejemplo: creer en un amor cristiano que todo lo abarca], fuentes espirituales [por ejemplo: creer en una visión Budista respecto de la interconectividad de toda la vida], o fuentes totalmente ateas o no-espirituales [por ejemplo: creer que la proposición expresada en “está mal infligir sufrimiento a un ser sintiente sin una justificación suficiente” es una afirmación objetivamente verdadera como cuestión de intuición moral].

No importa cuál sea la fuente de la preocupación o del impulso moral. Lo que importa es que la tienen.

La idea de que un abolicionista debe ser ateo es tan absurda como la posición de que un ateo no puede ser abolicionista. Abolicionistas pueden ser ateos, cristianos, budistas, realistas morales seculares o lo que sea. Históricamente, la mayoría de los abolicionistas con respecto a la esclavitud humana eran personas religiosas.

Siempre deberíamos criticar al especismo cualquiera sea la forma en que se muestre y en cualquier doctrina que emerja. Pero eso no significa que debemos divertirnos o atacar las creencias religiosas o espirituales en sí mismas. Recientemente, uno de estos grupos animalistas de Nuevos Ateos desacertados y reaccionarios publicó un gráfico ofensivo comparando a Jesús, Buda y Krishna con Charles Manson y Ji Jones. ¿Alguien piensa realmente que tal comparación, además de ser inherentemente errónea, está haciendo algo para ayudar a los animales? Ciertamente, sería irracional pensar así.

*****

Si no son veganos, háganse veganos. Es fácil, es mejor físicamente para ustedes y, lo más importante, es lo correcto para hacer. Si ya son veganos, entonces eduquen a otros respecto de porqué su preocupación por los animales significa que ellos, también, deberían ser veganos.

Y si tienen la habilidad de hacerlo así, por favor adopten o cuiden a un animal sin hogar. Los refugios están desbordados con toda clase de animales que los necesitan: perros, gatos, pájaros, roedores, peces. ¡Hay alguien para todos! Si tienen lugar y pueden tomar un animal grande o varios pequeños, ¡háganlo!


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...